El Reloj

Dicen que en un desierto que nadie conoce existe un reloj que no marca el tiempo sino las desgracias de los amantes que pierden la batalla ante el amor. Este reloj no tiene agujas ni granos de arena ni produce sombra ante el sol; en cambio, se hincha constantemente con las lágrimas que derraman los fracasados en el amor, los engañados y también los mediocres.
Un tal Sir Allen of Windsworth, conocido como el hombre más feliz del planeta, decidió un día salir en busca de ese reloj; lo quería como trofeo para demostrar su triunfo sobre las desgracias más comunes de los demás seres humanos. Windsworth siempre tuvo la felicidad en sus manos, nada le hizo falta en ninguna etapa de su vida, nunca le faltó una compañera, siempre hermosas damas caían derrotadas a sus pies ante la misma impresión que causaba su felicidad, y estaba, además, felizmente casado, desde sus cortos 18 años, con la mujer que podía ser considerada la más bella del planeta.
La obsesión de Sir Allen of Windsworth por este reloj no daba espera y contrató a los mejores hombres, naves, caballos, camellos y demás bestias para emprender su venturoso viaje.
Hasta el sol de hoy no hay noticias de Sir Allen of Windsworth ni mucho menos de aquel reloj que se hincha con las lágrimas de aquellos desgraciados en el amor. Muchos dicen que el desierto se lo tragó, otros dicen que encontró el reloj y murió de locura al verlo y no alcanzar a comprender tal magnitud de tristeza y desgracia en los hombres, los más sabios saben que él sigue vagando en el desierto inútilmente porque ese reloj es esta esfera gigante que algunos llaman hogar y otros llamamos Tierra.

Fotografía: Frontiers © Christine Lebrasseur 

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